Los transeúntes y sus aventuras marinas

Posted on octubre, 02 2018

Así como diariamente realizamos viajes a diferentes partes del mundo, en la naturaleza ocurre algo similar...
Viajar. ¿Qué es lo primero que piensas cuando lees esa palabra? ¿Por qué a las personas nos gusta viajar? Viajamos porque nos interesan nuevas culturas,  probar comida diferente, conocer maravillas naturales y arquitectónicas, viajamos para trabajar, estudiar o incluso visitar personas queridas; viajamos buscando conocer más allá del lugar donde vivimos. Así como diariamente se realizan viajes a diferentes partes del mundo, en la naturaleza ocurre algo similar, estos grandes desplazamientos animales se conocen como migraciones. 

La migración permite a las especies evadir condiciones ambientales que les son desfavorables en ciertas épocas del año y buscar zonas ideales de alimentación, reproducción o crianza. Para que un animal elija un lugar para viajar  hay una cascada de decisiones regidas por información genética para iniciar los movimientos migratorios en tiempo y con la duración determinada. También necesitan una gran cantidad de adaptaciones para almacenar depósitos de grasa, para responder a las condiciones variables (tiempo, viento, corrientes) durante el viaje y para tener un control de orientación y navegación. 

Tal como los aeropuertos más grandes sirven de conexión para viajes de extremo a extremo del planeta y donde se concentran personas de diversas nacionalidades, en el medio natural hay áreas con un alto porcentaje de biodiversidad que, se cree, sirven de conexión para las especies que realizan migraciones transoceánicas. 

En el programa de Especies marinas prioritarias de WWF hay un proyecto que evalúa cómo la fauna utiliza las áreas marinas protegidas y si existe conectividad entre dichas zonas. Un ejemplo es el Parque Nacional Cabo Pulmo, donde se estudian a los imponentes tiburones toro. ¿Cómo? A través del buceo, se colocan transmisores satelitales y acústicos a los individuos para saber cuánto tiempo se quedan y dónde se mueven. Los datos de los primeros transmisores se puede consultar en el “google maps científico”, plataformas donde los investigadores pueden observar las trayectorias de los tiburones marcados.

Mapa: ubicación de Cabo Pulmo

La información de los segundos se extrae gracias a que en las profundidades del parque hay instalados receptores acústicos, que captan las ondas generadas por el movimiento de algún tiburón marcado que nade cerca de ellos; después de cierto tiempo, se desmonta el receptor, se baja toda la información y se vuelve a instalar. Una tercera forma de estudiar el comportamiento de los tiburones es mediante sistemas de video submarino, cámaras instaladas en un soporte de aluminio que se colocan en el fondo arenoso, después de cierto tiempo, las cámaras se recuperan, se descargan los videos y listo. 

Gracias a estos esfuerzos, se sabe que los tiburones toro se encuentran la mayor parte del año en el Parque alimentándose, que la gran mayoría son juveniles y adultos, se han observado individuos con marcas de apareamiento y un par de hembras preñadas. Se ha descubierto que los tiburones varían de profundidad  a lo largo del año, unos meses tienden a estar en las zonas profundas (160 m) y otros en zonas arrecifales someras (60 m). Sabemos que cuando la temperatura del agua aumenta, los tiburones se van de Cabo Pulmo a aguas más profundas. (Cosa que todos los que hemos pasado un verano en la Baja quisiéramos hacer ¡jaja!).

Gráfico: Monitoreo de tiburones toro en el Parque Nacional Cabo Pulmo
Monitoreo de tiburones toro en el Parque Nacional Cabo Pulmo

Hace más de un año comencé una aventura en las intrigantes aguas del mar de Cortés; mi bienvenida fue supervisar el monitoreo del tiburón toro en Pulmo. Me contacté con el equipo de Pelagios Kakunjá, nuestro socio experto en tiburones, y me explicaron el itinerario: cuatro días de buceo, tres inmersiones por día, todos ellos buzos expertos y yo, una chica de cuidad recién desempacada. ¿Qué puede salir mal? Pensé. Después de tres días de búsqueda sin éxito, había incertidumbre en el equipo de si podríamos bucear al día siguiente, pues las condiciones climáticas estaban empeorando.   

El día llegó y nos despertamos con viento ligeramente fuerte y un mar levemente agitado. Después de un consenso todos decidimos ir al agua y agotar nuestra última oportunidad en el año de encontrar a los poderosos escualos. Recuerdo a la perfección ese momento, la pequeña embarcación moviéndose cada vez más a causa de las olas, la guía dio instrucciones de arrojarnos al agua tal como los días anteriores a diferencia de que por la corriente no podíamos quedarnos en la superficie mucho tiempo por lo que teníamos que descender lo más rápido posible.  Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo porque era la primera vez que haría algo como eso, las dudas empezaron a invadir mi cabeza, me preocupaba no poder bajar tan rápido como ellos. ¡Nos vemos abajo! Fueron las últimas palabras de la guía y se arrojó al agua, mi compañero la siguió y yo después de él.  

El agua estaba fría y empecé a descender, tenía un poco de miedo, cerré los ojos y podía escuchar los latidos galopantes de mi corazón, el oído comenzó a molestarme y por un momento pensé regresar a la superficie, busqué a mis compañeros y mis ojos no dieron crédito a lo que vi debajo de ellos. Cuatro siluetas nadaban sigilosamente cerca del fondo, la guía hizo la señal de tiburón. En ese momento, todas mis dudas se disiparon y bajé tan rápido como mi cuerpo lo permitió. 

Frida, la guía, Yann, mi compañero y yo bajamos juntos hasta el fondo arenoso esperando poder distinguir de cerca las siluetas entre el agua turbia. Después de unos minutos de espera, nos percatamos que una sombra se aproximaba a nosotros. Y por fin lo vi. Un tiburón toro juvenil de aproximadamente tres metros, nadando frente a nosotros, elegante, ágil e imponente, el pequeño tiburón nos miró y se perdió en el agua verdosa. Y así fue como el már de Cortés le regaló a una chica de ciudad, buza principiante, sin ningún conocimiento empírico del mar, el extraordinario regalo de apreciar una de las tantas maravillas de la evolución que sus aguas resguarda. 

Aún es incierto qué representa Cabo Pulmo para los tiburones pero tenerlos la mayor parte del año en nuestras aguas, además de ser un privilegio, representa  un reto para continuar con la investigación hasta tener una a una todas las piezas del rompecabezas. Nosotros seguiremos impulsando la protección del sitio y con ello la conservación de los míticos depredadores incomprendidos.  



Autora: Esbaide Eliosa / WWFPor Esba Eliosa.
Asistente Técnico de Especies Marinas / Programa Océanos Resilientes.



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Tópicos: océanos, especies
Tiburón en el Parque Nacional Cabo Pulmo
Tiburón en el Parque Nacional Cabo Pulmo
© Carlos Aguilera / WWF