© René Padilla Quiroz
Historia

Apagar la luz una hora, mucho más que un símbolo

Un movimiento global en defensa del medio ambiente y las personas.
La Hora del Planeta nació en Sidney, Australia, en 2007 como un gesto simbólico para llamar la atención sobre el problema del cambio climático, como un sencillo gesto que consiste en apagar las luces de edificios y monumentos durante una hora. 
El Ángel de la Independencia durante la Hora del Planeta.
© Rodolfo Pérez

Hoy en día, muchos años después, moviliza a millones de personas en casi 200 países, quienes participan en la defensa del hogar que compartimos: la Tierra. 

Este día nos recuerda que la naturaleza es nuestro sistema de soporte vital, que nos brinda todo lo que necesitamos, desde el aire que respiramos hasta el agua que bebemos y los alimentos que comemos y que debemos defenderla ahora para salvaguardar la salud de nuestro planeta y, a su vez, nuestra propia salud y bienestar.  

© Gerardo Magallón

Durante veinte años, este movimiento mundial ha demostrado que cuando millones de personas actuamos juntas, el mundo cambia de verdad.  

Sabemos que los impactos del cambio climático son innegables, especialmente en países como México. Pero si algo hemos aprendido en este tiempo es que la acción colectiva impulsa acuerdos, acelera la energía limpia, protege ecosistemas y recupera especies. 

Sí, los retos son inmensos y el tiempo corre, pero también lo hace nuestra capacidad de lograr cambios reales. El futuro está en nuestras manos y no vamos a detenernos ahora.  

Porque la acción conjunta funciona, porque la naturaleza responde cuando le damos una oportunidad y porque cada gesto suma. 

Juntos hemos conseguido avances impensables hace sólo dos décadas y juntos conseguiremos muchos más, traigamos la naturaleza de vuelta.

¡Gracias por unirte!