Revolución Jigote, una respuesta a la cultura ciudadana | WWF

Revolución Jigote, una respuesta a la cultura ciudadana

Posted on
27 octubre 2015


Su nombre podrá resultar incomprensible, pero no se trata de una manifestación con altercados. La Revolución Jigote es una campaña de formación ciudadana impulsada desde el Cedure (Centro de Estudios para el Desarrollo y Regional) y la ciudadanía de Santa Cruz de la Sierra, para elevar el nivel de cultura ciudadana e incidir en la gestión pública. Es una iniciativa incluyente, cuenta con voluntarios de variedad de edades y posiciones laborales, políticas, económicas y sociales; lo que todos tienen en común son ciertas realidades y las ganas de trabajar por una ciudad mejor y más sustentable.

Su principal eje temático es el medio ambiente, quieren hacer comprender que los problemas ambientales no son exclusivamente del campo, todo lo contrario, la mayor cantidad de personas en Bolivia se encuentra en las ciudades donde también se puede reducir la degradación del planeta.
 
Para educar sobre los servicios que prestan los árboles crearon el proyecto “Estamos a tiempo mi Pejerrey”, trabajan en la recuperación de especies nativas, enseñan la relación con el cambio climático, la importancia de la biodiversidad, etc. En lo práctico, han formado bosquecitos urbanos en distintos barrios de la ciudad. Aspiran en un futuro a construir grandes corredores de bosques en Santa Cruz.
 
Trabajar en la transformación de una ciudad no es tarea fácil, por eso desarrollaron el Manual del Perfecto Jigote, que es la herramienta para promover la transformación de hábitos y conductas. Enfocan su trabajo en los niños y jóvenes porque esperan un “pase de posta”, según José Prado, director general de la RJ, en 10 años muchos de ellos serán representantes con potencial para generar grandes cambios.
 

Barrio Jigote

La Revolución Jigote decidió concentrar sus esfuerzos y enfocarse en la formación del primer “Barrio Jigote”, que es el Simón Bolívar ubicado en el Plan 3000, para promover prácticas de sustentabilidad ambiental, sociocultural y económica a través de acciones pedagógicas y prácticas.  Buscan que el barrio logre organizarse, que desarrolle empatía entre sus vecinos y preserve su medio ambiente.

Este barrio y en general los de la periferia son claves para educar acerca del manejo responsable de residuos, pues entre el 70% y el 75% de sus residuos son orgánicos porque compran menos productos envasados; lo cual se podría aprovechar para la preparación de compost para huertos y así reducir el volumen de envíos al basurero.
 
Dentro de los logros satisfactorios de esta experiencia, hoy día 25% de los vecinos han desarrollado la cultura de cosechar agua de lluvia y usarla para labores domésticas; al menos el 60% separan los residuos de las botellas pet; se construyó un huerto comunitario sostenible; y al menos el 30% de los vecinos del Simón Bolívar tienen un huerto en casa.
 

Huertos en el Barrio

En primer lugar, tener un huerto en casa sirve para educar, para comprender la relación entre lo que somos y lo que comemos. Para José Prado, director general de la Revolución Jigote, se trata de un proceso pedagógico porque ayuda a comprender el esfuerzo de la producción y lo maravillosa que es la naturaleza. Al mismo tiempo se incentiva una alimentación más saludable, pues los huertos orgánicos son más saludables, sus frutos no tienen contacto con pesticidas ni agroquímico.
 
También es un acto económico, los recursos que se ahorran al dejar de comprar ciertos alimentos pueden ser invertidos en otras necesidades, por ejemplo, aquellas familias que dejan de comprar sus frutas y verduras en el mercado pueden pagar con más facilidad sus facturas de servicios públicos.
 
¡Un huerto es un gran logro colectivo! Trabajar en comunidad en la producción de alimentos es una experiencia de construcción de ciudadanía, de construcción social, de fortalecimiento de tejido humano porque presenta desafíos organizativos de mucho aprendizaje.  Para los integrantes de la Revolución Jigote, vecinos que logran gestionar y mantener un huerto comunitario podrán construir una empresa colectiva, una cooperativa o resolver problemas más serios en sus barrios.