Posted on mayo, 07 2026
Zúrich.- La Iniciativa de Regulación Financiera Verde de WWF lanzó el documento “Navegando hacia la resiliencia hídrica”, una guía clave que hace un llamado a bancos centrales, reguladores y supervisores financieros a reconocer la crisis hídrica global como un riesgo sistémico para la estabilidad económica y financiera, incluida la estabilidad de precios.
La guía sienta las bases para un enfoque holístico acerca de los riesgos financieros relacionados con el agua, que va más allá de centrarse exclusivamente en la cantidad de agua disponible. Destaca que abordar de manera aislada los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza, sin integrar plenamente las consideraciones sobre agua dulce, puede reducir la visibilidad de los riesgos asociados a los sistemas hídricos, generando vacíos en la gestión de riesgos y aumentando la acumulación de riesgos financieros sistémicos.
“Las economías estables dependen, en última instancia, de sistemas hídricos estables”, afirmó Carolin Carella, coautora de la guía y líder de Investigación de la Iniciativa de Regulación Financiera Verde de WWF. “El ciclo hidrológico es la base de nuestra economía global, y esa base se está erosionando rápidamente, creando una fuente de riesgo financiero”, agregó.
Riesgos financieros clave:
- Impacto sobre el PIB: el aumento de la intensidad y la frecuencia de las inundaciones, impulsado por el cambio climático, podría agravar las pérdidas financieras, actualmente valoradas en 64.000 millones de dólares, lo que representa el 1,7 % del producto interno bruto (PIB) regional (Grupo del Banco Mundial, 2024).
- Impacto sobre el mercado: crisis como las sequías y las inundaciones ya están generando presión inflacionaria, interrumpiendo las cadenas de suministro y aumentando la volatilidad de los precios de las materias primas.
- Valor de los activos: el agotamiento de las reservas de agua subterránea, el deterioro de la calidad del agua y las crisis hídricas agudas están afectando la seguridad del suministro hídrico, reduciendo los ingresos corporativos y la continuidad operativa, debilitando la solvencia soberana e incrementando las pérdidas para el sector asegurador.
La guía advierte sobre un “peligroso círculo vicioso” en el que el sistema financiero continúa canalizando recursos hacia actividades intensivas en consumo de agua que, a su vez, agravan la crisis hídrica. Sectores como la agroindustria, la industria textil, la manufactura, la minería y la energía ejercen una presión creciente sobre los ecosistemas de agua dulce, incrementando los riesgos ambientales, económicos y financieros.
En España, por ejemplo, las sequías estructurales en regiones como Andalucía y Cataluña ya evidencian la creciente “materialidad financiera” de los riesgos asociados al agua. En este contexto, un nuevo estudio de caso analiza si las instituciones financieras están incorporando adecuadamente los riesgos hídricos en sus evaluaciones y decisiones de inversión.
Aunque la naturaleza constituye una aliada fundamental para enfrentar la crisis hídrica global, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza sigue siendo significativamente insuficiente. En 2023, los flujos financieros perjudiciales para el ambiente superaron a las inversiones positivas en una proporción estimada de 30 a 1, evidenciando una profunda brecha entre las necesidades de resiliencia hídrica y las decisiones actuales de financiamiento (Estado de las Finanzas para la Naturaleza 2026).
Un rol fundamental de los bancos centrales y los reguladores.
Como guardianes de la estabilidad financiera, los bancos centrales, reguladores financieros y supervisores se encuentran en una posición privilegiada para ayudar a romper este ciclo.
Si bien la conciencia sobre la crisis hídrica está creciendo, WWF identificó que la complejidad de los riesgos relacionados con el agua continúa esta no se refleja suficientemente en los sistemas de divulgación financiera y en las prácticas de gestión de riesgos.
La guía ofrece recomendaciones para:
- Tratar la crisis hídrica como un desafío endógeno. Los esfuerzos voluntarios por sí solos son insuficientes; se necesita intervención política. Los riesgos del futuro están determinados por las decisiones actuales que perpetúan el statu quo.
- Integrar las consideraciones hídricas en los marcos de supervisión y macroprudenciales.
- Fortalecer las herramientas de evaluación de riesgos, incluyendo el análisis de escenarios y las pruebas de estrés.
- Apoyar la reorientación del capital hacia soluciones resilientes al agua y su alejamiento de actividades perjudiciales.
De la conciencia a la acción
La guía presenta medidas prácticas para los responsables de política pública, que van desde la incorporación de los riesgos hídricos en los marcos regulatorios y de supervisión existentes en el corto plazo, hasta la armonización progresiva de políticas monetarias, prudenciales y fiscales. Asimismo, subraya la necesidad de adoptar enfoques preventivos, advirtiendo que los sistemas hídricos podrían alcanzar puntos de inflexión con consecuencias económicas y financieras potencialmente irreversibles.
“Ningún actor puede resolver la crisis del agua por sí solo”, afirma Christine Colvin, responsable de Políticas Hídricas Globales de WWF. “La acción coordinada entre los gobiernos, la economía real y el sector financiero es esencial. Sin ella, el sistema financiero corre el riesgo de convertirse en un obstáculo para todos los esfuerzos en curso en pro de la seguridad y la resiliencia hídricas”.