Posted on agosto, 29 2025
Conforme los hijos crecen los gastos escolares van incrementando de forma paralela: listas interminables de útiles, mochilas nuevas, uniformes y un sinfín de compras que parecieran indispensables. ¿Te has preguntado cuánto le cuesta esto al planeta?

Si consideramos que todas nuestras compras representan recursos de la naturaleza, conviene reflexionar: ¿qué necesitamos realmente? Porque para producir cada producto hay una historia de consumo: litros de agua, energía, materiales extraídos de la naturaleza, gases de efecto invernadero, transportación, trabajo, etc. Podemos hacer una pausa y pensar no solo en el precio, sino en el impacto ambiental de cada cosa que adquirimos.
Para fabricar un cuaderno de 100 hojas se necesita papel; agua (aproximadamente 1,000 litros de agua en su producción, dependiendo del tipo de papel, su origen, y si se utilizan fibras recuperadas o recicladas); energía (principalmente de combustibles fósiles) y químicos que contaminan el agua y el aire. Si multiplicamos esto por millones de estudiantes, el impacto es enorme.
Sabemos que a veces es necesario comprar nuevas cosas, y en ciertas ocasiones, las escuelas imponen el requisito de adquirir muchos artículos nuevos. Sin embargo, hay materias en las que se quedan los cuadernos a medias, ¡a veces solo se ocupan unas cuántas hojas! 😖 Podemos revisar qué materiales del ciclo escolar pasado están en buen estado; verificar las hojas limpias que quedan en los cuadernos para hacer nuevos; y arreglar los uniformes que tengan algún desperfecto. La ropa que ya nos les quede puede ser donada o hacer intercambios para que les sirva a niños más pequeños, etc. ¡Podemos reutilizar muchas cosas y darles una vida más extensa!
Desde casa es posible enseñar a nuestros hijos que al cuidar nuestras cosas para que nos duren más tiempo, reusar y reparar, reducimos el desperdicio (y el gasto). Y si necesitamos comprar, es mejor elegir productos locales, sustentables, reciclados, reutilizables o de bajo impacto ambiental.
¿Qué tal si también intentamos cambiar el enfoque hablando con los maestros y los directivos de las escuelas? Y proponer a la escuela el reúso de cuadernos, la donación de uniformes en buen estado, la reparación de artículos para extender su vida útil. Estaríamos no solo reduciendo el impacto de compras innecesarias, sino también ayudando a nuestra economía y la de otras familias de la comunidad.
Estas no son pequeñas acciones. Son grandes acciones, porque en el tiempo, pueden hacer grandes diferencias. Este año escolar, hagamos un esfuerzo por estudiar con conciencia, cuidando nuestros recursos y el medio ambiente.
¡Juntos es posible!