Las Escuelas de Campo: un espacio para comprender el conflicto con la vida silvestre

Posted on
02 agosto 2022


  • Las Escuelas de Campo son espacios de capacitación para ganaderos desarrollados a través de 7 módulos de aprendizaje en sus mismos predios.
  • Del 19 de mayo al 5 de junio, se implementó el módulo de aprendizaje de coexistencia con la vida silvestre en las ECAS de Madre de Dios. Durante este espacio, los asistentes compartieron  sus experiencias concernientes a conflictos con especies como el jaguar, y recibieron información sobre la importancia de éste para la conservación de los bosques y los servicios ecosistémicos que nos brindan, así como sugerencias y recomendaciones para una coexistencia armoniosa.
En Perú, cerca del 45% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen del cambio de uso de la tierra y la silvicultura. En el caso de Madre de Dios, una región llamada “Capital de la Biodiversidad”, por su enorme diversidad de especies de fauna y flora y que cuenta con 5 áreas naturales protegidas y con un gran potencial de fijación de carbono, la ganadería ha ido posicionándose como una actividad económica muy importante. 

De acuerdo al GOREMAD, en la actualidad más de 50 mil hectáreas están destinadas a la ganadería extensiva en esta región. Para enfrentar esta problemática, se creó la “Alianza por una Ganadería Regenerativa en la Amazonía Peruana” (AGRAP), una iniciativa que busca recuperar y regenerar nuestros bosques amazónicos, a través de prácticas agroecológicas en ganadería y silvopastoreo.

La Alianza es financiada por el programa UK PACT y viene siendo implementada por World Wildlife Fund (WWF), The Climate Group y Tropical Forest Alliance. En el marco de esta alianza se han creado las Escuelas de Campo (ECAS), consideradas espacios para fortalecer las capacidades de las y los productores agropecuarios bajo un enfoque de equidad de género, juventudes e inclusión social. Cabe resaltar que la metodología de las ECAS busca ser cercana a los ganaderos, por lo que los talleres se realizaron en sus mismos predios y se les brindó facilidades con los horarios para así asegurar su asistencia.

Las ECAS, se desarrollaron a través de 7 módulos de aprendizaje que comprenden temas como manejo animal, medio ambiente, diversificación del hato, sistemas de producción, administración de negocios, enfoque empresarial, así como enfoque social y coexistencia con la vida silvestre. Este último módulo, fue desarrollado por especialistas en temas de vida silvestre amazónica de WWF-Perú.

¿Qué implica un escenario de conflicto con la vida silvestre?

De acuerdo a la ciencia, se puede definir el conflicto entre la fauna silvestre y las personas como “toda interacción entre ambos elementos, que conlleva algún impacto negativo en los sistemas sociales, económicos, culturales, la conservación de especies silvestres o el medio ambiente”[1]. Si bien esta problemática no es nueva, se ha ido incrementando cada vez más con el transcurso del tiempo debido a la presión en los paisajes en donde las personas y la fauna cohabitan.

“Existen crecientes demandas por espacio y vivienda y con el tiempo los seres humanos hemos empezado a colonizar paisajes donde se distribuyen muchas especies silvestres”, comenta Juriko Rupay, Especialista del Programa de Vida Silvestre de WWF-Perú. En vista de la disminución en el límite entre las áreas silvestres y las áreas aprovechadas por los humanos, se pueden propiciar un mayor número de interacciones o encuentros con la fauna silvestre.

En algunos casos, estas interacciones pueden generar daños y perjuicios económicos, así como una sensación de temor por parte de las personas. Esta situación, puede causar en ellas una actitud negativa que deriva en la persecución hacia la vida silvestre, recurriendo en algunos casos a soluciones como la caza furtiva.

También resulta importante mencionar que los costos asociados al conflicto no siempre se distribuyen de manera equitativa y generalmente recaen sobre comunidades que dependen económicamente de actividades como la agricultura y la ganadería, vulnerando sus medios de subsistencia y por ende su calidad de vida.

Ante esta compleja situación, resulta indispensable apostar por una estrategia adecuada para abordar el conflicto humano - vida silvestre, como ya ha ocurrido de manera exitosa en otras partes de Latinoamérica y el mundo.

Talleres participativos para abordar el conflicto en las ECAS

Por esa razón, del 19 de mayo al 5 de junio del presente año, se implementó el módulo de aprendizaje de coexistencia con la vida silvestre en las ECAS de Madre de Dios. Se desarrollaron 9 talleres que contaron con la participación de 154 asistentes, entre ganaderos, agricultores y estudiantes provenientes de más de 20 localidades de las Provincias de Tambopata y Tahuamanu.

Durante el taller se pudo recoger distintos puntos de vista, percepciones, actitudes, necesidades, experiencias y preocupaciones de los asistentes concernientes al conflicto con el jaguar. De hecho la mayoría de los asistentes manifestaron haber sido afectados por la depredación del jaguar a su ganado o animales domésticos, al menos alguna vez en su vida, aunque también mencionaron a otras especies silvestres. Además, el equipo aprovechó la ocasión para transmitir la importancia de la conservación del jaguar para mantener un bosque saludable y los beneficios que derivan de este.

“Es crucial adoptar enfoques que identifiquen y aborden las causas subyacentes del conflicto. Nuestro objetivo es aportar al aseguramiento de más espacios de coexistencia armoniosa con la vida silvestre, particularmente las interacciones humano – jaguar, contribuyendo a la disminución de la frecuencia y la gravedad de los conflictos. Por ello es indispensable que se desarrollen soluciones sistémicas de la mano con las comunidades afectadas”, manifestó Fabiola La Rosa, Especialista del Programa de Vida Silvestre de WWF-Perú. Así, un próximo paso en esta intervención será co-diseñar con los productores agropecuarios un plan de reducción y prevención del conflicto jaguar-humano, así como de otras especies silvestres priorizadas.

Aunque no es posible erradicar por completo el conflicto humano - vida silvestre, sí resulta necesario apuntar a un manejo eficaz para reducir y minimizar el conflicto a largo plazo. “Lograr esta reducción del riesgo y la exposición puede crear oportunidades y aportar beneficios, no sólo para la biodiversidad y las comunidades afectadas, sino para la sociedad, el desarrollo sostenible, la producción y la economía en general. Desde WWF apostamos por lograr estos objetivos a través de soluciones integrales y de una gestión que implique la participación de todos los actores involucrados”, concluyó Fabiola.
 

[1] Bonacic C ., N. Gálvez, J. Ibarra, et al. 2007. Evaluación del conflicto entre carnívoros silvestres y ganadería. (Informe Técnico). Laboratorio de Vida Silvestre Fauna Australis. Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Santiago, Chile.