- Pese a condiciones climáticas extremas
14 de septiembre,
2004 . La última esperanza de vida
fue encontrada unos cinco metros a la orilla del mar, y escasos
40 centímetros bajo la arena.
La linterna colocada a contraluz del huevo reveló
la imagen de un pequeño embrión de tortuga golfina
(Lepedochelys olivacea), aun con vida, mientras Miguel Ángel
Ángeles Monroy, traído de tierras lejanas, examinaba
el estado de los especimenes.
Como si fuesen frágiles joyas de cristal y bajo las
estrellas de la noche del domingo pasado, el experto en tortugas
examinó a detalle el nido y consternado concluyó
que el exceso de calor y las altas concentraciones de humedad
registradas en la zona en los últimos días surtieron
su efecto negativo en la cámara de incubación
hecha de arena.
La vida de todos los embriones del nido - reportado el pasado
14 de agosto - había cesado
a excepción
de uno, ése que sostenía cuidadosamente Ángeles
Monroy en sus manos.
Tras el nuevo hallazgo, el experto, representante de la Dirección
de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente
y Recursos Naturales (SEMARNAT), indicó que sería
al día siguiente cuando se analizaría el resto
de los huevos y se pondría bajo cuidado intensivo al
único embrión sobreviviente.
Mientras las olas de la tarde del lunes rompían cerca
del descubrimiento, inspectores de la Procuraduría
Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y personal
de la Secretaría de Marina levantaron los restos del
campamento, donde por 30 días estoicamente resguardaron
el único nido encontrado en las playas de La Manga,
en San Carlos, Sonora.
Habiendo realizado una limpieza total del área, el
especialista y representantes del Fondo Mundial para la Naturaleza
(WWF, por sus siglas en inglés), emprendieron la delicada
travesía de transportación de la incubadora
artificial donde se depositó al huevo aún con
vida en su interior, rodeado de arena procedente del nido
construido por su madre.
Bajo condiciones controladas, el solitario ejemplar es actualmente
cuidado y monitoreado, vigilando siempre que la temperatura
y humedad sean las apropiadas para el desarrollo normal del
huevo, de donde se espera habrá de emerger una pequeña
tortuga golfina, entre el 17 y 18 de septiembre.
De lograrse el nacimiento de este quelonio, este sería
transportado inmediatamente hasta el lugar donde fue depositado
originalmente por su madre, permitiendo su libre llegada al
mar.
Tortugas amenazadas
El saqueo de huevos, así como la captura incidental
y dirigida, son las principales amenazas que enfrentan las
tortugas marinas en el noroeste de México y en casi
todo el mundo donde habitan.
En un estudio realizado por la Universidad Autónoma
de Baja California Sur (UABCS) y WWF se determinó que,
debido al consumo, unos 35,000 ejemplares de estas especies
mueren al año.
Pese a la veda de tortugas marinas declarada en México
en 1990 y numerosos esfuerzos del gobierno y la sociedad,
no se ha logrado acabar con la pesca furtiva e incidental
y el consumo de productos de los quelonios. Además
del saqueo de huevos en las playas del Pacífico centro-sur,
las redes agalleras, los palangres y las redes de arrastre
son hasta la fecha las principales artes de pesca que ponen
en riesgo la existencia de estas especies.
Actualmente, dos de las cinco especies que se encuentran
en la región están al borde de la extinción.
Mayor protección necesaria
Aunque las principales áreas de anidación se
encuentran en las costas del Pacífico continental de
México y la anidación en el Golfo de California
es marginal, ésta es una región muy importante
para la alimentación de las tortugas marinas.
No obstante la tortuga golfina es la más abundante
en México, el hallazgo de un nido en esta zona no representa
necesariamente una nueva área de anidación o
ruta migratoria, ya que el extremo norte de su área
de reproducción se registra en las costas del sur de
la península de Baja California y de Sinaloa.
Ya que las pesquerías de tortugas realizadas hasta
hace unos años diezmaron dramáticamente sus
poblaciones, es necesaria la participación conjunta
de la sociedad, el sector académico y el gobierno mexicano
para establecer una estrategia de rescate de estos recursos
naturales. Esta estrategia, para ser realmente efectiva para
recuperar a las poblaciones de estas especies que son altamente
migratorias, debiera incluir acciones diversas en diferentes
regiones.
Es por lo anterior que la UABCS y WWF centran sus esfuerzos
en analizar la ecología y amenazas de estas especies
en el Golfo de California, y en desarrollar un plan de acción
inmediato para su conservación.
Conservar para el futuro
Excepto en el caso de la tortuga golfina, las poblaciones
de quelonios en nuestro país no han mostrado una recuperación,
por lo que todas se siguen considerando especies en peligro
de extinción según la Norma Oficial Mexicana,
NOM ECOL 059 2002.
Debido a su extensa migración, las tortugas marinas
son representantes de la vida en el mundo, además de
desempeñar un fundamental papel en las cadenas y ciclos
ecológicos marinos. Estas impresionantes especies,
que recorren miles de kilómetros cada año, encuentran
en México refugio, zonas de anidación y alimento.
La extinción es para siempre; evitarla, está
en manos de todos los mexicanos.
Nota para los editores:
El Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF por sus siglas
en ingles, es una de las organizaciones independientes de
conservación más grandes y con mayor experiencia
en el mundo. WWF nació en 1961 bajo el emblema del
Panda gigante. Actualmente cuenta con aproximadamente 5 millones
de miembros y una red mundial que trabaja en más de
100 países.
Para más información, favor de contactar
a:
Gustavo Ybarra
Oficial de Comunicación WWF Programa Golfo de California
01 622 22 618 92 al 94
gybarra@wwfmex.org
Jatziri Pérez
Coordinadora de Comunicación WWF
01 55 52 86 56 31 Ext. 223
jperez@wwfmex.org
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