La escasez de agua es uno de los principales desafíos del siglo XXI. Su disponibilidad permanente es esencial para la seguridad alimentaria y energética, la reducción de la pobreza, el crecimiento económico, la adaptación al cambio climático y la conservación de la biodiversidad. La escasez es resultado de complicadas interacciones entre factores sociales, económicos y ambientales, y sólo en raras ocasiones se puede atribuir exclusivamente a la falta de lluvia. |