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Cuenca baja y Marismas Nacionales

TIERRA DE HUMEDALES


La cuenca baja del San Pedro Mezquital se parece poco a las tierras altas en las que nace el río o los amplios valles que riega a su paso por el altiplano. Aquí predomina una vegetación tropical exuberante; el verde lo cubre todo hasta donde alcanza nuestra vista. Tras salir del cañón del Mezquital, el río cruza sinuoso las últimas estribaciones de la sierra para llegar a las extensas llanuras costeras de Nayarit, donde disminuye su velocidad y va depositando los sedimentos y nutrientes —en las épocas de lluvias lo tiñen de color ocre— dotando a esta región con suelos fértiles ideales para la agricultura de temporada. Nos encontramos en la antesala de Marismas Nacionales, un complejo entramado de manglares, canales, lagunas y esteros cuyo principal aporte de agua dulce y nutrientes viene del río San Pedro Mezquital, y que alberga el bosque de mangle más extenso del Pacífico mexicano, con una superficie de manglar que representa 15-20% del total de la existente en el país.

Estos humedales de importancia internacional, según la convención Ramsar, son una parada crítica en una de las rutas de aves migratorias más importantes del Pacífico norte, por lo que la región fue designada en 1992 como una de las Reservas de la Red Hemisféricas de Aves Playeras y está incluida en el Programa de Importancia para la Conservación de las Aves (AICA) de la Comisión Nacional para el Uso y Conocimiento de la Biodiversidad de México (CONABIO). Además, ha sido reconocida como un Área de Aves Endémicas por BirdLife International, y es una región terrestre y marina prioritaria para CONABIO. En mayo de 2010, casi 133,000 hectáreas de este valioso ecosistema —la parte que corresponde al estado de Nayarit— fueron declaradas Reserva de la Biosfera en la Red de Áreas Naturales Protegidas de México de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), entidad que está trabajando para decretar una nueva área protegida similar en Sinaloa y así mantener la conectividad ecológica en este complejo sistema de humedales que se crea a lo largo de la costa del Pacífico.

La permanencia de Marismas Nacionales está profundamente determinada por la conservación de los ríos y el mantenimiento de sus caudales, variables durante el año, y absolutamente necesarios porque aportan el agua dulce, los sedimentos y los nutrientes vitales para su funcionamiento. Las grandes avenidas de la época de lluvias equilibran los niveles de agua dulce y agua salada en los esteros, lo que asociado a la presencia de nutrientes y de sedimentos, incentiva la productividad de los estuarios y sistemas marinos —el área de influencia de este ecosistema se extiende mar adentro hasta la cercana isla Isabel, a más de 60 kilómetros de la costa—. Este proceso define los ciclos de vida de muchas especies, como el manglar, el camarón o el ostión, que junto con la agricultura y la pesca constituyen las principales fuentes de sustento económico para alrededor de 70,000 personas que habitan en las comunidades asentadas a lo largo del río.

La Alianza WWF-FGRA ha llevado a cabo trabajos pioneros en México para proponer, de manera participativa y con base en el mejor conocimiento disponible, una reserva de agua dulce para el ambiente en Marismas Nacionales, que ayudaría a garantizar así los recursos hídricos necesarios para el adecuado funcionamiento de los ecosistemas de la región.

PARA SABER MÁS: video de 14′ sobre la cuenca baja del San Pedro Mezquital

Cuencas bajas y marismas nacionles

© Jaime Rojo / WWF México © Jaime-Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Octavio-Aburto / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime-Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México

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