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Biodiversidad

ENTRE BOSQUES DE ABETO Y MANGLARES

Una cuenca con el tamaño, complejo relieve y heterogeneidad de paisajes como la del San Pedro Mezquital es el refugio perfecto para una valiosa biodiversidad de la cual todavía sólo conocemos una parte. Por ello la Alianza WWF-FGRA trabaja con los mejores especialistas para llevar a cabo un inventario preciso de especies —los resultados obtenidos hasta la fecha son muy prometedores— que confirmen de manera científica lo que es obvio para quien visita la región: la cuenca del río San Pedro Mezquital es un lugar de gran importancia para la biodiversidad.

En los 14 ecosistemas que encontramos en la cuenca —de los bosques de abeto de las partes altas de la sierra a los manglares de la costa, pasando por enormes pastizales y la selva baja caducifolia de las barrancas— se han registrado un total aproximado de 460 especies de vertebrados (mamíferos, aves, reptiles y anfibios). Debido a lo inaccesible que resultan muchos rincones de la región de la cuenca, se estima que el número total de especies puede ser significativamente mayor.

Aquí habita casi la cuarta parte del total de mamíferos terrestres de México, incluyendo los seis tipos de felinos silvestres de México, un gran número de especies de murciélagos, roedores y marsupiales; entre ellas destacan especies tan carismáticas y dispares como el jaguar (Panthera onca), la nutria de río (Lontra canadensis) o el tlacuachín (Marmosa canescens).

Si por algo es famosa la cuenca, y concretamente la región de Marismas Nacionales es por su importancia para las aves. El 40% de las 250 especies identificadas en la zona son migrantes invernales (es decir, vienen a la región desde el norte a pasar el invierno), lo que convierte a estos humedales en uno de los puntos de encuentro de aves migratorias, llegando a alcanzarse concentraciones que superan los 200,000 individuos. Charranes, rayadores americanos, pelícanos blancos, ostreros, avocetas y muchas otras especies hacen de estas lagunas una parada clave en su ruta invernal hacia climas más cálidos. Menos conocidas pero también críticas para la supervivencia de muchas aves migratorias son las Ciénagas de Málaga, en Durango, que están considerados como uno de los humedales más importantes del altiplano mexicano y que albergan especies como el ganso frente blanca (Anser albifrons), la grulla gris (Grus canadensis) o el pato triguero (Anas diazi). Si a todo esto le sumamos unas 80 especies de anfibios y reptiles, entre las que destaca el imponente cocodrilo de río (Crocodilus acutus) o cuatro especies de tortugas marinas, queda claro que la cuenca del San Pedro Mezquital es un verdadero tesoro que merece nuestra atención.

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© Jaime-Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Jaime Rojo / WWF México © Santiago Gibert / WWF México © Santiago Gibert / WWF México © Santiago Gibert / WWF México © Santiago Gibert / WWF México © Santiago Gibert / WWF México © Octavio-Aburto / WWF México © Octavio Aburto / WWF México

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