“Soy una ‘reducetariana’ consciente” | WWF

“Soy una ‘reducetariana’ consciente”



Posted on 23 febrero 2018
Claudia Bahamón, embajadora colombiana de WWF.
© WWF-Colombia
Claudia Bahamón, embajadora colombiana de WWF, cuenta cómo libra la batalla cotidiana de cuidar el planeta. Reducir el consumo de carne y las compras inteligentes están en su lista
 
Por:  Germán Hernández Cáceres*

*Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01
 

Por estos días, en la casa en donde vive Claudia Bahamón, en Los Ángeles, California, se escucha el golpeteo seco de un martillo y el azote rebelde de un taladro. Avanzaba la remodelación de su segundo piso, y cuando los obreros fueron a instalar las renovadas redes eléctricas, Samuel, el hijo mayor de la presentadora de televisión, le aconsejó:

— Deberíamos poner paneles solares, mamá: es luz del sol y además es gratis.

Mi sorpresa fue abrumadora —recuerda ella—. Nunca le había hablado de paneles solares, y me sorprende cómo estas nuevas generaciones, al contrario que las nuestras, son conscientes de la necesidad de proteger el planeta”.

Ella, en realidad, fue privilegiada. “Crecí en la finca cafetera de mis abuelos en una época en donde las preocupaciones por el medioambiente no eran tan explícitas. La mayoría de los niños, ahora,  vienen con un chip que les enseña a ser responsables con la Tierra”.

Sin embargo, hay mucho por hacer. Para la embajadora de WWF-Colombia, este es un trabajo que emprende cada día desde diversos ángulos. El blog que publica en el ciberespacio está marcado con una frase contundente: “La mejor versión de ti siempre viene en envase no retornable; procura compartirla con quien sepa apreciarla”.

“No recuerdo de dónde la saqué ni dónde la leí, pero me la apropié porque resume por qué los seres humanos deben quererse a sí mismos y hacer respetar el mundo en donde viven”, explica.

Aunque es una activista que siempre ha tenido un amor infinito por la naturaleza y su cuidado, no es ni vegana ni vegetariana pero tampoco come pollo, cerdo o embutidos. “Soy ‘reducetariana’: me siento comprometida a comer menos carne —dice—, sobre todo las rojas y de aves de corral, así como menos productos lácteos y menos huevos. Resulta un concepto atractivo porque no todo el mundo es capaz de eliminar por completo los productos animales de sus dietas”.

Y es que ella no ha podido abstenerse de comer pescado, su plato favorito, aunque trata de que no sea de cultivo ni de criadero. “Lo que sí está prohibido en mi dieta es la carne de vaca”, advierte. “Si a veces me como una salchicha, me aseguro de que no contenga nitratos ni nitritos”, agrega.

Cerciorarse de dónde provienen los alimentos y las cosas es ahora uno de sus principios. Es lo que ella llama concepto de ‘compras inteligentes’, una de las mejores opciones para contribuir con el desarrollo sostenible del mundo. “Así como cuando uno mira en un paquete de papas cuántas calorías tiene, así hay que averiguar de dónde y cómo fue extraída la materia prima de lo que uno va a comprar”, explica.

Confiesa, eso sí, que se trata de algo muy difícil de cumplir porque es complicado conocer el origen de muchas cosas. “Puede ser que el vendedor no lo conozca o, también, que oculte algo”, señala. Y pone de ejemplo muchas de las prendas fabricadas en China, en cuya elaboración participan niños obligados a trabajar.

El modelo más diciente de una compra inteligente lo tiene ella misma en su cocina. “Alguna vez compré unas cucharas de carey... ¿Acaso alguien sabe que ese material proviene de las tortugas carey, a las que los pescadores matan para hacer collares, anillos, pulseras?”, pregunta.

Ella no lo sabía a la hora de adquirirlas, pero ahora quiere que se detenga la matanza y la posible extinción de esas tortugas. Precisamente, trabaja en una campaña para prevenir esto. “Incluso hemos diseñado una aplicación —CERO CAREY—, con la que es posible denunciar ante las autoridades cuando alguien vea productos elaborados con ese material”, dice.


© WWF-Colombia

Además de esta iniciativa, Claudia Bahamón trabaja en alianza con CO2Cero, una empresa dedicada a luchar contra la deforestación del planeta. “El objetivo es recuperar corredores ecológicos, sobre todo en la Orinoquia, y promover la arborización en los grandes proyectos de construcción. No es que estemos en contra de las obras civiles —aclara—, pero sí en que no restituyan lo que se deba destruir”. La empresa vende para ese fin bonos de carbono y mide la huella ecológica de las compañías para asesorarlas sobre la mejor manera de mitigar el impacto ambiental. “Todas las empresas generan una huella de carbono, que se puede compensar sembrando árboles”, afirma mientras en el fondo todavía resuenan los golpes de martillo que moldean la remodelación.
Ella se acuerda de las sabias palabras de su hijo sobre instalar paneles solares. “Por lo menos sé que mi misión se está cumpliendo”, concluye.
 
 
Tres consejos para promover un estilo de vida sostenible.

Mi misión es dejarle un planeta verde a mis hijos”, dice Claudia Bahamón. Y una de las formas que tiene para cumplirla es aconsejarle a los habitantes del planeta meditar sobre la importancia del entorno y el medio ambiente.

Si todas las personas se tomaran tan solo un minuto para reflexionar sobre sus hábitos y encontrar la forma de cambiarlos, haríamos muchísimo por el planeta”, señala.

La embajadora de WWF-Colombia recomienda tres tips para promover un estilo de vida sostenible:
 
  • Consumir siempre local, pensar siempre cuántas millas de vuelo tienen los productos que ingerimos.
 
  • Evitar los empaques.
 
  • Reutilizar al máximo para entrar en una economía circular.

Artículo publicado originalmente en la Revista WWF-Colombia: una herencia para el mundo. Edición número 01
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Claudia Bahamón, embajadora colombiana de WWF.
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