Sumérgete en la travesía y acompaña a la tripulación por los ríos Huallaga y Marañón | WWF

Sumérgete en la travesía y acompaña a la tripulación por los ríos Huallaga y Marañón



Posted on 18 septiembre 2017
Sumérgete en la travesía y acompaña a la tripulación por los ríos Huallaga y Marañón.
Sumérgete en la travesía y acompaña a la tripulación por los ríos Huallaga y Marañón.
© Sebastián Castañeda / WWF Perú
La señora Gloria, la cocinera a cargo de la extraordinaria mesa del Wachito I, es de Iquitos y conoce como pocos los remansos y correntadas que se suceden a lo largo del Huallaga y el Marañón. Son las seis de la tarde de nuestro último día viviendo sobre el río y ya tiene listo los sánguches de huevo, queso, jamón y cecina que ha preparado para saciar el apetito de los seis investigadores del equipo expedicionario y los periodistas que los acompañan. El día de trabajo ha empezado para todos mucho ante de las siete de la mañana, la hora convenida para que los Pro Delphinus en pleno tomen posesión de sus puntos de observación en el techo de fierro de la nave y nuestro timonel conduzca la embarcación de acuerdo a la dirección trazada por Elizabeth Campbell y el capitán.

Nada ha quedado librado al azar, todo está minuciosamente preparado. La marcha del Wachito I por el río recorre con precisión cada uno de los transectos establecidos. Con la información recogida por el equipo de Pro Delphinus y WWF Perú se podrá conocer la densidad poblacional del Inia geoffrensis y del Sotalia Fluviatilis. El avance de la nave solo se detiene cuando el equipo debe subirse al bote de auxilio para recoger las muestras de agua que serán enviadas a un laboratorio en Francia para determinar las especies de vertebrados presentes en los espacios donde se han reportado bufeos. 

Mientras ellos se dirigen a los puntos establecidos, la tripulación del Wachito, cuatro muchachos muy jóvenes, se distiende preguntando sobre el uso y la utilidad de algunos instrumentos. No entienden cuál es el sentido de usar equipos de comunicación estando tan cerca o por qué los investigadores apuntan en una libreta tantos palitos y números ininteligibles. Los que venimos de tan lejos nos dedicamos a escuchar sus historias. “Los bufeos engañan a las chicas más guapas, nos cuenta uno de ellos, se le aparecen como si fueran gringos y se las llevan al fondo del río”.  

“No hacen nada, dice otro, su inteligencia la usan para otras cosas. Se esconden en las correntadas para esperar que los pescadores pongan sus redes. Cuando se han ido y las mallas están repletitas de pescado, zuas, se aparecen y se los comen todititos…”

“Yo he visto una vez un animal parecido, rosado también es, creo que le dicen vaca marina. Inmenso es, parece un elefante”, cuenta uno de ellos.  

“Mentiroso eres, lo callan, en la selva no hay elefantes”

Una vez retomada la navegación, todos volvemos a nuestros puestos de trabajo. Y al caer la tarde, cuando el sol se oculta entre el follaje de la selva y el cansancio entumece los músculos, el equipo se vuelve a reunir en el comedor para evaluar la jornada y planificar el día siguiente. Luego todos a dormir, a tomar un reparador descanso. En esos momentos Danilo, el capitán del Wachito y su equipo, se reúnen con doña Gloria. De los cientos de pasajeros que han trasladado por esta carretera infinita debemos ser, sin duda, los más extraños, unos wachiturros interesados solamente en contar bufeos.