Películas de Hollywood destacan el frágil Desierto Chihuahuense | WWF

Películas de Hollywood destacan el frágil Desierto Chihuahuense



Posted on 27 febrero 2008
Humedales en el Río Conchos, cerca de su confluencia con el Río Grande/Bravo en la frontera México-EEUU.
Humedales en el Río Conchos, cerca de su confluencia con el Río Grande/Bravo en la frontera México-EEUU.
© WWF / Edward Parker
Febrero 2008.- WWF alerta que el Desierto Chihuahuense, impresionante escenario de dos de los filmes ganadores del Oscar, puede cambiar de manera definitiva si no se toman acciones inmediatas.

El Desierto y sus ríos están en riesgo crítico debido a la actividad humana. “Este es uno de los desiertos biológicamente más ricos y diversos del mundo y los ríos que fluyen por sus paisajes son su corriente vital”, dijo Rob Shore, Director del Programa de Agua Dulce de WWF-Reino Unido.

Las películas “Sin Lugar para los Débiles”, ganadora de cuatro Oscares y “Petróleo Sangriento”, ganadora de dos Oscares, fueron filmadas en y cerca de Marfa, Texas y otras localidades del Desierto Chihuahuense, una ecorregión que se extiende por 630,000 km2, atravesando los estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí, hasta el suroeste de los Estados Unidos, en Arizona, Nuevo México y Texas.

Ríos y animales en riesgo

El caudal del Río Bravo/Grande, una fuente de agua crucial para los ecosistemas únicos del Desierto, ha disminuido al grado de que en 2001 no logró alcanzar el mar por un periodo de cinco meses.

El río Conchos, principal tributario del río Bravo/Grande, sufre de una creciente sobre-explotación que puede llevar a la extinción de la Trucha del Conchos, una especie en peligro crítico.

“A primera vista puede parecer que no es el caso, pero en donde sea que estos paisajes silvestres y prístinos se encuentren en el Desierto, existe una fuente de agua –no sólo ríos y arroyos, sino también vastos depósitos de aguas subterráneas, también conocidos como acuíferos, que estos ríos abastecen”, explicó Shore.

La cuenca del río Bravo/Grande, el quinto más largo de Norteamérica, abarca 46´700,000 hectáreas. Alimentado por el Río Conchos, atraviesa el Desierto Chihuahuense, ayudando a mantener una excepcional red de biodiversidad, que incluye una quinta parte de las especies de cactáceas del mundo, más de 250 especies de aves y 200 de peces y 120 de reptiles y 25 de anfibios.

Sin embargo, esta vida silvestre está desapareciendo gradualmente y los lobos, venados, jaguares e incluso osos negros que alguna vez habitaron la región, han sido prácticamente limitados a unas cuantas localidades.

Las presiones

Los extensos paisajes del Desierto, apreciados por la industria fílmica, están siendo alterados por el cambio de uso del suelo para fines agrícolas o ganaderos y un aumento en la demanda de agua potable, lo que ha llevado a elevados niveles de extracción de agua.

Lo anterior tiene un impacto significativo en la sedimentación de los ríos, canales, planicies y bosques. Como un resultado de grandes esquemas de irrigación, la agricultura consume actualmente hasta 90% del agua de la región. Virtualmente nada es dejado para la naturaleza, en particular en los años secos.

Como resultado de los bajos niveles de agua, la concentración de contaminantes es tan elevada que numerosos peces han muertos y el bajo Río Bravo/Grande sufre de salinización. De hecho, algunas especies de peces marinos están invadiendo tanto como 400 km río arriba, y la creciente salinización del río ha desplazado ya a 32 especies de peces nativos de agua dulce.

WWF trabaja con comunidades y gobiernos

WWF trabaja junto con los gobiernos de México y Estados Unidos, las autoridades locales, los agricultores y las comunidades a lo largo de la cuenca del río para restaurar y conservar sus hábitats y su caudal. Los programas están orientados a influir legislaciones clave para asegurar que el agua sea valorada y que se recompensan las buenas prácticas de manejo de este recurso.

“WWF está trabajando para restaurar el flujo de los ríos del Desierto Chihuahuense a través del manejo integrado, la restauración de hábitats para mejorar la calidad y cantidad del agua, y está ayudando a encontrar un balance justo y equitativo entre los diferentes usuarios del agua, desde los agricultores de gran escala y los habitantes de las ciudades hasta remotas comunidades indígenas y la vida silvestre”, dijo Shore.
Humedales en el Río Conchos, cerca de su confluencia con el Río Grande/Bravo en la frontera México-EEUU.
Humedales en el Río Conchos, cerca de su confluencia con el Río Grande/Bravo en la frontera México-EEUU.
© WWF / Edward Parker Enlarge