Historias del programa de educación ambiental en el Pantanal boliviano | WWF

Historias del programa de educación ambiental en el Pantanal boliviano



Posted on 02 julio 2008
Niños pantaneros
© WWF Bolivia / Gustavo YBARRA
Queremos compartir con ustedes algunas historias conmovedoras y transformadoras, que nacieron en el seno del programa de educación ambiental de WWF Bolivia en el Pantanal...

La Prof. Rosángela Lora
La Universidad de Santa Cruz facilitó una serie de cursos pedagógicos en la eco-región, en procura de profesionalizar a los maestros que sólo poseían nivel de interinato. Varios de los maestros que participaron en este proceso de profesionalización, que duró un año, también participan del proyecto de educación ambiental de WWF. Particularmente tres de estas maestras se destacaron por sus actividades durante el curso en torno a la temática ambiental. Una de ellas, la Prof. Rosángela Lora, elaboró su tesis de grado sobre diversificación curricular en la temática ambiental, graduándose tanto por su desempeño a lo largo del curso como por el trabajo de tesis con honores, sobresaliendo de los colegas de toda la región.

“Agradezco al programa de educación ambiental de WWF, ya que las capacitaciones recibidas despertaron en mí la sed de conocimiento y de formar a mis niños con mayor sensibilidad social y ambiental”, fueron las palabras de la Prof. Lora a tiempo de recibir su cartón universitario.

En diciembre de 2007, cuando se realizó la planificación del año escolar 2008, la Prof. Lora fue destinada a trabajar en la comunidad de San Juan del Mutún, como directora de un pequeño núcleo escolar rural. Lo importante de esta acción es que precisamente en la jurisdicción de esta comunidad se desarrollará la implementación de uno de los proyectos de explotación minera más grandes del país: el Mutún. La presencia de la Prof. Lora, sin duda contribuirá a que la comunidad exija el cumplimiento de las normas ambientales, asegurando el mantenimiento de la calidad ambiental de la zona, tal como lo confirmó al ratificar su compromiso como agente de conservación, cuando recibió su nombramiento.

Un paratodo que floreció temprano

La directora de una unidad educativa no quería participar de un programa de arborización escolar, planteado en el marco del programa de educación ambiental de WWF, toda vez que esta actividad demandaría compromiso de los niños para el cuidado de las plantas y, desde su perspectiva, los niños no están acostumbrados a asumir este tipo de responsabilidades. No obstante uno de los maestros de esta unidad, muy entusiasta, junto con un grupo de alumnos decidió participar; plantaron en el patio de su unidad varios árboles nativos.

A medida que el tiempo pasaba y los árboles iban creciendo, la directora trató de varias maneras desanimar a los estudiantes sobre la supervivencia de los flacuchos platines. No obstante, el grupo de niños y el maestro continuaron cuidando con esmero las plantas.

Fue a inicios de agosto, después de un año, para sorpresa de la incrédula directora, que una de las flacuchas plantas echó sus hermosas flores amarillas, aun cuando la planta no había alcanzado un metro de altura. De inmediato, por decisión de la misma directora, este árbol, conocido localmente como “paratodo” (por sus conocidos atributos medicinales), fue declarado como símbolo de la unidad educativa. Su temprana floración hizo noticia localmente, no sólo por la belleza de sus flores, sino por la dedicación y compromiso de los niños y del maestro que se encargaron responsablemente de su cuidado.
Niños pantaneros
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