WWF y Greenpeace evalúan las conclusiones del IX Foro Iberoamericano de Ministros de Ambiente celebrado en Chile | WWF

WWF y Greenpeace evalúan las conclusiones del IX Foro Iberoamericano de Ministros de Ambiente celebrado en Chile



Posted on 15 septiembre 2009
Las arenas de alquitrán en Alberta son el depósito más grande en su tipo en el mundo y su producción es la contribución más grande de emisiones de gases invernadero en Canadá.
Las arenas de alquitrán en Alberta son el depósito más grande en su tipo en el mundo y su producción es la contribución más grande de emisiones de gases invernadero en Canadá.
© jiri Rezac / WWF-UK
  • Los Ministros de Medio Ambiente en Chile dieron un paso hacia delante para combatir el cambio climático en la región, pero se dejaron puntos clave por fuera.

Santiago de Chile, 15 de septiembre de 2009.- WWF, Greenpeace y otras organizaciones de la sociedad civil, reconocen el esfuerzo de los dirigentes latinoamericanos presentes en el IX Foro Iberoamericano de Ministros de Medio Ambiente celebrado el pasado 9,10 y 11 de septiembre en Santiago de Chile, para avanzar en políticas de adaptación y mitigación de cambio climático en América Latina.

Algunos aspectos claves de la Declaración son:
  • La solicitud a los países desarrollados para que asuman compromisos claros y cuantificables en las reducciones de emisiones.
  • El entendimiento de que todos los países deben participar en el esfuerzo global de reducción de emisiones.
  • La puntualización de que el financiamiento y la transferencia de tecnología desde los países desarrollados para la adaptación y mitigación son elementos fundamentales en la negociación.
  • La urgencia de una arquitectura institucional de gobernanza funcional e innovadora dentro de la Convención, con la activa participación de las partes.

Sin embargo, WWF y Greenpeace consideran que la Declaración no tomó en cuenta las expectativas de los países iberoamericanos frente a los países desarrollados como por ejemplo el compromiso de estos últimos a reducir sus emisiones hasta al menos un 40% por debajo de los niveles de 1990 para el año 2020, y en un 95% para el 2050, tal como lo establece el Tratado Climático de Copenhague.

El Tratado Climático de Copenhague, documento que fue entregado por parte de WWF y Greenpeace a Ana Lya Uriarte, Ministra Presidenta de la Comisión Nacional de Medio Ambiente de Chile y a los países asistentes a la reunión, es el resultado del trabajo realizado por 6 organizaciones no gubernamentales entre estas WWF y Greenpeace, con el apoyo de más de 40 investigadores de todo el mundo. Este describe el camino por el que el mundo deberá transitar con el fin de evitar el cambio climático catastrófico, sustentado en la evidencia que señala que el aumento de la temperatura mundial debe mantenerse muy por debajo de los 2 grados centígrados.

El financiamiento y la trasferencia de tecnología hacia los países en desarrollo para que implementen acciones de mitigación y adaptación al cambio climático tampoco fue abordado de manera detallada en la Declaración. En este sentido, el Tratado señala que los países desarrollados deberían aportar al menos 160 mil millones de dólares por año entre 2013 y 2017 (duración que se espera que tenga el segundo período de compromiso de reducción de emisiones a acordarse en Copenhague) para que sean utilizados en políticas de mitigación, cooperación tecnológica, innovación y adaptación en los países en desarrollo, además de la protección de los bosques.

Igualmente, el documento plantea cómo las personas que habitan en las regiones más pobres y vulnerables pueden ser protegidas e incluso compensadas y es aquí donde Iberoamérica entra a jugar un papel crucial no sólo en cuanto a la implementación de políticas nacionales de adaptación y mitigación en los países de la región, sino en relación al rol de liderazgo que asuman sus gobernantes camino a Copenhague con el fin de presionar la toma de decisiones concretas, realistas y efectivas.

Como lo señala Gustavo Ampugnani, Coordinador Político para América Latina de Greenpeace Internacional: "Sin números sobre la mesa es muy difícil saber qué tan lejos se llegará a la aplicación de medidas para enfrentar los impactos del cambio climático en Latinoamérica, o en la adopción de medidas concretas para evitar la emisión de gases de efecto invernadero en nuestros países a la vez que se crece económicamente” y es por esto que WWF y Greenpeace llaman la atención sobre la necesidad de profundizar y ser más específicos en los planteamientos que Iberoamérica plantea como región.

Por otro lado, Roberto Troya, Vicepresidente y Director Regional del programa para América Latina y el Caribe de WWF, señala que “es necesario que a partir de la Declaración de los Ministros de Ambiente en Chile, dentro del proceso de negociación los países de la región, se empiece a fortalecer el desarrollo de propuestas que contribuyan a reducir los impactos sobre las poblaciones humanas y aquellos potencialmente irreversibles en los ecosistemas y la biodiversidad”.
Un primer paso se dio con la Declaración de Santiago, pero “tenemos un camino por recorrer de aquí a Copenhague y es necesario que fortalezcamos el desarrollo de propuestas con una visión regional”, concluyó Ampugnani.

Cambio climático en América Latina

En América Latina y el Caribe (LAC), los recursos de agua dulce, marinos y forestales serán algunos de los más afectados. Las predicciones del Cuarto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático – IPCC por su sigla en inglés - proyectan un calentamiento promedio anual en América Latina más alto que la media mundial, y los consecuentes cambios en los patrones climáticos ya se están sintiendo. Variaciones en los estándares de lluvia así como en las mareas y acontecimientos climáticos extremos son cada vez más frecuentes en toda la región; y en la medida que los gases de efecto invernadero sigan aumentando estos cambios serán cada vez más fuertes, aunque los impactos específicos son imprevisibles en toda la región.

Los impactos sobre las poblaciones humanas y aquellos potencialmente irreversibles en los ecosistemas y la biodiversidad, son particularmente preocupantes en América Latina, donde la gente y las economías nacionales dependen mayoritariamente del uso de los recursos naturales y la agricultura.

Los países de América Latina y El Caribe son responsables del 12% de las emisiones mundiales, teniendo en cuenta todos los gases de efecto invernadero, y, por tanto, la mitigación contribuye relativamente poco a la reducción de las emisiones a nivel global. Sin embargo, las emisiones de la región están por encima de la media mundial en relación con la población y el PIB, y la demanda futura de energía sumada a la creciente transformación del uso de tierras para el desarrollo económico, pueden generar una mayor emisión.

Siendo este el panorama regional, es claro que la acción de LAC como bloque puede empujar la construcción de un acuerdo global que traerá beneficios colectivos. La adopción de medidas adecuadas contra el cambio climático es fundamental para garantizar la prosperidad a largo plazo, la seguridad y la equidad en la región. Adoptar medidas de acción es mucho más barato y más eficaz que la inacción. América Latina tiene la responsabilidad de reducir el crecimiento per cápita de emisión de gases y un potencial para mantener una trayectoria de desarrollo con bajo carbono. Incluso, tiene la oportunidad de aprovechar sus ventajas comparativas para desempeñar un papel distintivo en el nuevo sistema económico mundial.

Entonces, un nuevo enfoque de desarrollo sostenible basado en acciones conjuntas entre los países que conforman la región, puede reducir significativamente las emisiones y generar empleo “verde” convirtiendo las estrategias para combatir el cambio climático en la base de un nuevo sistema político-económico.

Notas al Editor

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Las arenas de alquitrán en Alberta son el depósito más grande en su tipo en el mundo y su producción es la contribución más grande de emisiones de gases invernadero en Canadá.
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