Parcelan pescadores el mar | WWF

Parcelan pescadores el mar



Posted on 16 mayo 2004
Langosta
Langosta
© WWF
  • Cultivan langostas con sombras de concreto.

16 de mayo 2004, Punta Allen, Quintana Roo.- Los pescadores de la Sociedad Cooperativa Vigía Chico, en Punta Allen, Quintana Roo, crearon parcelas en la Bahía de la Ascensión, con el propósito de que cada quien se hiciera responsable de un área determinada, la cultivara y de esa forma tuviera un mejor control de los recursos extraídos y de su conservación.

“Cuando tú sientes que es tu campo lo cuidas, porque de lo que siembres depende lo que coseches”, dijo el pescador Casimiro Choc. “Cada miembro de la cooperativa sabe dónde están sus campos, que pueden ser uno, dos o más y es responsable de conservar los recursos que la naturaleza nos ha dado”, agregó Emilio Pérez Maldonado.

Aunque en principio podría parecer que los pescadores hablan de la división de la tierra para su cultivo, una forma tradicional de propiedad en el campo mexicano, ellos se están refiriendo al mar. Y por lo tanto sus productos no son plátanos o cocos, frutas o verduras, sino un crustáceo de prestigio en los menús internacionales: las langostas espinosas.

Ambos son pescadores de la Sociedad Cooperativa Pesquera Vigía Chico, en Punta Allen, ubicada dentro de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, en la costa sur del estado de Quinta Roo, que dividió entre sus 80 pescadores los aproximadamente 720 km2 de océano que el gobierno les concesionó por 20 años para su explotación, exportando el concepto de parcela al mar.

Anteriormente los habitantes de Punta Allen se dedicaban a la recolección y venta de cocos y a la pesca eventual de langostas. A finales de 1960, pescadores cubanos les enseñaron a construir “sombras”, refugios artificiales que asemejan las cuevas de los arrecifes en donde las langostas espinosas (Panulirus argus) se ocultan durante el día.

Experimentos posteriores demostraron que las sombras, de 1.50 por 1.20 metros por 14cm de alto y construidas con concreto, contribuyen a aumentar la cantidad de langostas, ya que disminuyen la mortalidad por depredación y permiten el libre tránsito de individuos. El éxito de este sistema ha sido tal que el 95% de la captura de langosta de la Cooperativa Vigía Chico proviene de estos refugios artificiales.

Las sombras son colocadas en las parcelas marinas y por medio de buceo con snorkel se capturan las langostas con ayuda de un jamo (un aro de metal con una red y un mango), lo que permite dejar en libertad a las langostas con hueva y a las langostas juveniles, con lo que se evita el decremento de la población de esta especie. Además, el uso de sombras disminuye la pesca en arrecifes, favoreciendo su conservación.

Los pescadores revisan sus sombras durante el día y las dejan descansar por un lapso de una semana. Casimiro, por ejemplo, tiene tres campos junto con su hijo y unas 300 sombras, en las que capturan de 30 a 100 kilos por día.

“Al crear hábitas artificiales (sombras) los pescadores promueven la migración de langostas de partes más profundas a la laguna costera, lo que si bien aumenta el número de ejemplares que pueden capturar, no necesariamente incrementa la población global de langostas en el Arrecife Mesoamericano. Para incrementar esta población es necesario que todos los pescadores en el Arrecife MesoameriCano respeten la temporada de veda (del 1 de marzo al último día de junio) y las tallas mínimas de captura”, afirmó Álvaro Hernández, Oficial Superior de Pesquerías del Programa Arrecife Mesoamericano de WWF.

“Parcelar el mar puede ser muy positivo biológica, económica y socialmente si las cooperativas implementan otras regulaciones como un sistema de comercialización centralizado que venda la captura de todos los pescadores. Si los pescadores venden sus langostas por separado, como sucede en otras cooperativas que también emplean sombras, compiten entre sí mismos, sobre-explotan el recurso y obtienen menores utilidades”, agregó.

Su sistema de parcelas, junto con una cooperativa bien organizada y el respeto a la veda y las tallas mínimas, ha convertido a Vigía Chico en un grupo modelo, protagonista de una estrategia que otros pescadores del Arrecife Mesoamericano quisieran adoptar. “Para un pescador es muy difícil acceder a la educación y aprender a conservar sus recursos, por eso necesitamos aprender de otros pescadores que nos hablan en nuestro propio idioma”, explica Angélica Méndez, gerente de la Red de Pescadores del Caribe Guatemalteco y Lago de Izabal durante el Taller: Hacia una Pesca Sustentable en el Arrecife Mesoamericano, llevado a cabo en Punta Allen.

Junto con los pescadores de Punta de Manabique, departamento de Izabal, en la costa Caribe de Guatemala, los cooperativistas intercambiaron experiencias pesqueras así como estrategias para promover la conservación de sus recursos y acceder a fuentes de financiamiento. Para ello contaron con el apoyo de WWF-México, la Red de Acción Internacional para los Arrecifes de Coral (ICRAN), la Fundación para la Conservación del Medio Ambiente y los Recursos Naturales Mario Dary Rivera (Fundary), los directivos de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an y del Instituto Nacional de la Pesca, y el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos (CISP)-Unión Europea.

La última temporada los pescadores de Vigía Chico cosecharon 80.5 toneladas de langosta entera y 25 toneladas de cola de langosta, que venden en Mérida, Cancún y Baja California a un precio de 110 pesos y 250 pesos el kilo respectivamente. Al contrario de lo que sucede en la mayoría de las pesquerías del Caribe, donde la población de langostas va en declive, esta cooperativa ha logrado incrementar su captura.

“Desde el momento en que los pescadores invierten 40 ó 50 mil pesos al año en las sombras (cuyo precio unitario es de 500 pesos) y su colocación, es natural que cada uno defienda y cuide su parcela”, indica Julio Moure, Coordinador Regional Programa de Participación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Adicionalmente en el 2001 investigadores apoyados por el PNUD los ayudaron a geoposicionar sus parcelas. Por medio de sistemas de localización por satélites (GPS) los pescadores marcaron los límites de las parcelas y ahora pueden saber qué sombras han revisado y reunir una base de datos que permite tener estadísticas de captura y conocer cómo se mueve la langosta durante la temporada.

El éxito de esta técnica, explica Álvaro Hernández, de WWF, depende también de otros factores. “En el caso de Vigía Chico la bahía tiene enfrente una barrera arrecifal que protege el ecosistema interior y forma una laguna costera. Como esta laguna es somera (superficial) se tiene un hábitat en el que las langostas pueden desarrollarse”.

Por otra parte, dado que las sombras incrementan el número de langostas en la bahía, es necesario realizar estudios acerca de la capacidad máxima de soporte del ecosistema y determinar los efectos potenciales del concreto en el mar, indicó Hernández.

“La apropiación de estos nuevos métodos por parte de los pescadores, y en la medida que se dé un acceso razonable a los turistas y no haya huracanes, permitirá que esta cooperativa registre ganancias junto con la conservación de sus recursos naturales, lo que provocará que muchos de sus jóvenes que estudian afuera, regresen a la comunidad”, concluyó Moure.

Nota para los editores:

WWF es una de las organizaciones independientes de conservación más grandes y con mayor experiencia en el mundo. WWF nació en 1961 y es conocida por el símbolo del panda. Actualmente cuenta con cerca de 5 millones de personas que cooperan y una red mundial que trabaja en más de 100 países. Para conocer más de WWF visite: www.wwf.org.mx

Jatziri Pérez
Coordinadora de Comunicación WWF
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