Climate Witness: Johann Schnell, Germany | WWF

Climate Witness: Johann Schnell, Germany

Posted on
09 mayo 2007


Me llamo Johann Schnell y he trabajado durante 15 años como vinicultor en un negocio familiar. Hace 8 años mi padre dejó en mis manos el control de esta bodega de producción ecológica. He pasado mucho tiempo fuera como vinicultor y he observado cambios en el clima. Yo registro el momento en que se lleva a cabo cada cosecha y el contenido de alcohol en el vino. El mensaje es muy claro: la temperatura está aumentando en Rheinhessen.

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Cambio a la agricultura ecológica.

Hace 30 años mi padre decidió transformar su bodega en una plantación de producción ecológica. Él coleccionaba mariposas y en 1970, cuando se empezaron a comercializar los primeros pesticidas fuertes, se dio cuenta de que la variedad de especies de mariposas de la viña se había reducido considerablemente  en un periodo de tiempo muy corto. Entonces, decidió que el camino elegido por otros vinicultores y agricultores, el de alejarse de la naturaleza para acercarse a los pesticidas y fertilizantes, no sería el camino que él seguiría. Para nosotros la viña es parte del ecosistema. Hoy día el vino de producción ecológica es un signo de buena calidad. Le aporta los toques de acabado, su carácter final. Esto no se puede conseguir con un sistema de producción convencional.

He tratado con el cambio climático desde que empecé a cultivar vides. Hubo años con heladas muy fuertes, a veces incluso duraban hasta mayo. El cambio climático siempre ha sido un tema de importancia para nosotros. Sin embargo, los cambios actuales, son de una naturaleza diferente. Claramente, las temperaturas están aumentando.

Registros del tiempo.

Un vinicultor está obligado a tomar nota exacta del momento en que se realiza la cosecha y del “Oechlsegrad”, es decir del contenido de azúcar en el jugo de uva, que condiciona el contenido de alcohol en el vino. Con estas medidas, es muy fácil observar cambios en el clima de nuestra región. Debido al alargamiento de los periodos cálidos, en particular la subida de temperaturas de las noches otoñales, el periodo en el que la uva almacena azúcar también se ha alargado.  Es por esto que ha aumentado el contenido de alcohol. Nuestros registros comenzaron en 1974. Desde 1998-99, época en la que me puse al frente de la finca, hemos registrado valores notablemente  más altos. Al principio  pensamos que esos años eran excepciones. Desde el 2003, las cifras nunca han bajado a sus niveles anteriores. Hoy día tenemos contenidos de alcohol de un 13-14%. Cuando mi padre comenzó como vinicultor, estos valores eran una utopía y sólo se alcanzaban en veranos excepcionales como el de 1976. Ahora, esta excepción se ha convertido en la norma.

El periodo de cosecha se ha adelantado dos semanas. Antiguamente, los vinicultores buscaban la forma de conseguir más azúcar en la uva. Estos días el dilema es otro: hay que encontrar el momento en que la uva haya alcanzado la madurez fisiológica sin que haya almacenado demasiado azúcar ni aumentado demasiado el contenido de alcohol del vino. Este año vivimos una situación anormal. Tenemos que recolectar en un momento en el que el “Oechlsegrad” no sea demasiado alto. De acuerdo a los gustos y a nuestros conocimientos, el contenido alto en azúcar no es favorable en el caso del vino blanco. Esta es una de las razones por las que principalmente en los países mediterráneos sólo hay vinos tintos.

Aumento de virus y hongos.

Ahora, también luchamos  más contra las enfermedades virales y fúngicas. Hemos encontrado especies de cigarras que anteriormente sólo aparecían en zonas mediterráneas. Estos infectan nuestras viñas con virus  a los que algunas vides son muy susceptibles. Los virus tienen un efecto devastador en la vid. Así, en una semana mueren vides que acaban de brotar. Cada año del 1 al 2% de las vides de una viña mueren, y esta tendencia está aumentando.

También hay algunas infecciones por hongo. Estas ocurren de manera repentina y acaban con vides sanas. Otro ejemplo es la antracnosis que hace que se estropeen las uvas. El aumento en los últimos años de estas infecciones fúngicas se debe a noches más calurosas a finales de verano y otoño. A más calor, menos tiempo se necesita para que la viña sea infectada por el virus.

La única manera de tratar las infecciones fúngicas es volver a plantar la vid. Sin embargo esta no es una solución a largo plazo. En el caso de algunos tipos de viñas especiales, cuando se han alcanzado ciertos niveles de infección, no merece la pena volver a plantar.

Una manera de acabar con estas infecciones de manera ecológica es la de plantar las vides espaciadas de manera que haya buena ventilación a través de la viña. Esto requiere mucho trabajo manual para la recogida de hojas de la zona de uvas y el corte de uvas si estas se encuentran muy cerca unas de otras. También tenemos que fumigar más. Por supuesto usamos medios ecológicos, principalmente cobre y azufre. Desafortunadamente en el futuro, me veré forzado a plantar vides como las de Johanniter para la producción de vino blanco y Regent para vino tinto, que son más resistentes a las infecciones fúngicas y  ya no necesitan fumigación.

Teóricamente, una estrategia para reducir el alto contenido en alcohol sería la de  “desalcoholización” que es una técnica común en los EEUU. En Alemania, afortunadamente, este método no está permitido, aunque se está debatiendo. Al ser agricultor ecológico esto no es una opción para mí, es un principio fundamental. Con el acecho del cambio climático, en mi opinión, no tiene  sentido crear nuevas estrategias técnicas para seguir trabajando de la misma manera de siempre.

Escasez de agua.

Para nosotros los vinicultores, la escasez de agua, particularmente en primavera, dificulta plantar entre las vides. Antes dejábamos que durante la primavera las plantas y las vides creciesen próximas. Ahora las plantas y las vides compiten por la poca agua que hay. Esta es la razón por la que sembramos semillas de colza en invierno, esta se transforma en abono para las vides. Sin embargo este problema se puede controlar aún. Para muchos vinicultores convencionales la escasez de agua implica menos rentabilidad. Este es un problema particular para aquellos que siempre buscan la máxima rentabilidad. Alemania tiene los niveles más altos de rendimiento en toda Europa. Esto sólo se puede alcanzar maximizando los cultivos,  con altas precipitaciones o irrigación.

La vinicultura va a persistir y no va a desaparecer. También se pueden plantar vides en Australia, por ejemplo. Tendremos que cultivar distintos tipos de uvas y nuestras viñas cambiarán. Hay algunas uvas para vino de las que tenemos una idea específica y clara. Un ejemplo de esto es nuestro Riesling, un vino típico no sólo de esta región sino de Alemania. Este vino cambia su sabor considerablemente. Será menos ácido pero tendrá  más alcohol, con un aroma más fuerte y a frutas. La cuestión es si estos cambios serán del gusto del paladar del cliente. También es dudoso si seremos capaces de seguir plantando estas uvas por mucho más tiempo, debido al aumento de las enfermedades virales.
Un tema global.

Por supuesto, en la agricultura y la vinicultura ya se está acostumbrado a los cambios climáticos. Siempre hay necesidad de adaptación. Sin embargo, no deberemos olvidar, que los cambios que he notado en mi viñedo son solos signos de un problema más global y mucho más grande. Tiene una implicación mayor para muchas personas y otras culturas. En esta zona de Alemania, estamos protegidos de la elevación del nivel del mar. Blangladesh no lo está. Hacer algo contra el cambio climático es la responsabilidad de todos. Todos tenemos la culpa, incluso si tiene menos implicaciones para nuestro país que para otros.

Minimizar el consumo energético.

Hemos minimizado la mecanización en la medida de lo posible. Esto significa que aún recolectamos a mano y que trabajo con el mínimo posible de máquinas y de caballos de fuerza. Tenemos paneles solares en los tejados y hemos cambiado la estufa de aceite por una estufa de pellet. En la finca aún usamos barriles de madera y vidrio reciclado para embotellar el vino. A muchos vinicultores no les importa esto ya que el vidrio nuevo es aún muy barato. La razón de esto es que esta energía es aún muy barata. En nuestra finca, tratamos de trabajar en la medida de lo posible con un buen rendimiento energético.

Scientific review

A scientific review by a member of the Climate Witness Science Advisory Panel is pending.